Corría el año 2000 cuando subí mi primer Ventoux. Por aquél entonces andaba preparando una de las llamadas “Classicas del Nord” que como cada año disputábamos con la PENYA CIT “Colla Paris” de Terrassa siempre en algún lugar de Francia, siempre a nuestro norte.

Aquél era un día entre semana y lo subí, justo para valorar la dureza del Monte Calvo por su cara más dura, la del Tour, la de Bedoin. Tuve suerte que en ese día de finales de Mayo al mediodía, el tiempo fuera excepcional. A medida que iba subiendo iba disfrutando pedalada a pedalada descubriendo ese coloso.

Justo al pasar por el monumento a Tom Simpson me emocioné, cosa que sigo haciendo y recordando las imágenes de aquél Tour que vi junto a mi padre.

 

Este 29 de Agosto de 2017 ha sido la quinta vez que he coronado el Ventoux, Le Géant de Provence, Le Mont Chauve…

Las sensaciones han sido distintas, pero la emoción que produce coronar un coloso de estas características son siempre únicas. Como en aquél 2000 del “Descubrimiento” he vuelto a subirlo en soledad y como es normal la cabeza se puso en marcha recordando tantas y tantas anécdotas, tantos y tantos compañeros…

Esta vez ya no iba a buscar tiempo, no iba a cronometrar nada, sólo mis sensaciones serían mi motor… y estas no pudieron ser mejores. Recordé la Classica del Nord, a mis viejos compañeros de mi wella Grupetta, saludé una vez más a Tom Simpson y también reviví “Les 5 Jours des As en Provence” donde Sergio tuvo una de sus mejores semanas.

No puedo evitar de reconocer como en 2001 en plena ya Classica del Nord, Sergio con 15 años, coronaba el Mont Ventoux en el primer grupo de los 24 que formamos la expedición.

En aquéllos días y años posteriores de visitas al Ventoux, jamás llegué a imaginar que un día del verano de 2017 llegaría a coronar el Mont Ventoux con el maillot de BIDEGORRI. Un maillot que tanto nos identifica ahora a muchos, donde este agosto de 2017 ha izado su bandera, sus colores, a 1912m. de altitud, donde ondeará ya por siempre.